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BLOG: Leyendas
El Palacio de Lecumberri

En esta ocasión hablaremos de un lugar que además de albergar algunas leyendas, también esconde algunos secretos; y es que el 29 de septiembre del año 1900 el lugar que en ese entonces el Presidente de México, Porfirio Díaz había mandado construir como Penitenciaria, abrió sus puertas: el Palacio de Lecumberri.

Este lugar fue creado como Penitenciaria y estaba pensado que albergaría alrededor de 800 presos, sin embargo con el paso del tiempo se fue llenando y llegó a tener una sobrepoblación de hasta 5000 personas. Las celdas medían menos de tres metros cuadrados y los presos debían dormir de pie y amarrados a las paredes.

Los reclusos también eran separados de acuerdo al delito que habían cometido: presos políticos, presos peligrosos y la famosa crujía J en donde se encontraban los homosexuales, de ahí el término despectivo de “jotos”.

Las condiciones en las que vivían eran deplorables y la zona que más temían era “El Apando”, un lugar pequeño en donde el alimento que les proveían era poco además de que no había luz, ventilación y baños.

Muchos fueron los personajes que pasaron por este lugar, entre ellos Francisco Villa, Francisco I. Madero, Pino Suárez, David Alfaro Siqueiros y nuestro querido Alberto Aguilera Valadez.

Debido a todo lo que ahí se vivía y a lo que los presos contaban a sus familiares acerca de las torturas y asesinatos, también se le conoció con el nombre de “El Palacio Negro”.

El Palacio de Lecumberri dejó de funcionar como Penitenciaria en el año de 1976 por órdenes de Luis Echeverría y en  1982 se convirtió en lo que hoy sigue fungiendo como el Archivo General de la Nación.

Una de las teorías que circularon, es que en el momento de remodelar el lugar encontraron huesos humanos enterrados cerca de las salidas y algunas de las leyendas cuentan que se escuchan lamentos y ruidos paranormales dentro del lugar.

La historia de Don Jacinto es una de las más macabras, pues de acuerdo a un empleado de limpieza, una ocasión encontró a un hombre vestido como preso y un tanto demacrado que le dijo “Otra vez no vino mi Amelia” y al querer interrogarlo y regresar la vista a dónde se encontraba, el sujeto había desaparecido. Tiempo después se enteró que “Don Jacinto” había sido un recluso que había fallecido dentro del recinto en los años 40.

Otra de las leyendas cuenta que en uno de los auditorios se aparece un Charro Negro acompañado de lamentos y gritos tétricos que hacen que los pelos se pongan de punta.

A causa de todas estas historias y leyendas, han sido varias las películas que ahí se han filmado y entre las más famosas destacan “Nosotros los pobres” en la que participó Pedro Infante y “El Apando” en donde pudimos ver a la actriz María Rojo.

 

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